Justamente ese el problema (bueno, si quieres llámalo una complejidad añadida). Como no nos ponemos de acuerdo en qué es España pues imagínate con el resto.
Con lo fácil que sería imaginarnos a todos desnudos...
Más de acuerdo no puedo estar, pero es que además yo me siento cómodo en esta España fluida y desdibujada. Y como manchego (identidad sin ni siquiera una comunidad autónoma completa para ella ni una provincia única tampoco, desparramada por varias), ejemplo pasado y presente de todas nuestras mezclas (iberos, romanos, visigodos, árabes, almorávides, almohades, castellanos, emigrantes, retornados, rumanos y gente del este europeo, chinos, hispanoamericanos, marroquíes, subsaharianos y, últimamente, madrileños hartos de lo guay que es la capital en el día a día), ya digo aquí algo y claro que no estoy tampoco dispuesto a comandar la unión de las Españas. Y eso que juntó con Iniesta, José Mota es quien más nos ha unido en los últimos tiempos (ambos manchegos o casi). Por algo será...
Qué bueno. Con lo que tú dices ya me valdría: que nos importase un higo todo. No veo mejor forma de ser español o vasco o del cantón de Cartagena. En vez de estar todo el día enfadados.
Brillante. Qué buenas frases. No sé si es el efecto halo porque nos hiciste el favor de mencionar nuestro texto (mil gracias) pero estoy en completo acuerdo, y me reí mucho.
Y tal vez es sesgo de confirmación pero sospecho que España es uno de los países más particulares. Así, como superficie donde se han intersecado más líneas. Desde Atapuerca hasta las políticas exteriores del gobierno español en los últimos meses.
Sin tener vela en el entierro, me pregunto qué habría hecho yo en los zapatos del rey. Quiero pensar que, rompiendo todos los protocolos, caminaría deprisa y galante hacia el asta de la bandera. Ya arremangado el saco (que de seguro no se llama saco), procedería a por lo menos dar la finta de ayudar a subirla.
Nacho excelente articulo me ha gustado mucho. Y me ha encantado que en cierta forma siento que soy parte de esa experiencia que describes. Comparto bastante tus puntos de vistas. Que “escritorazo” !!!
Hablaba hace dos días para el podcast con Juan Carlos Boutellier, de Entre Ideogramas (qué pena que no se pueda hacer menciones en los comentarios) sobre el Nihonjinron, algo así como la teoría japonesa sobre en qué consiste ser japonés, y nos preguntábamos por qué no existe algo parecido en España. El "tema de España" en la literatura del 98 es, precisamente, el tema de España, no el tema del españolito. Se nos ocurrió que los japoneses no se preguntan qué es Japón o si pertenecen o no a esa nación -lo tienen, quizás, demasiado claro, y de ahí también el nacionalismo y xenofobia que campan a sus anchas por allí- y que en España, como las propias fronteras están en entredicho, esa segunda pregunta ni nos la planteamos. ¿Cómo vamos a pararnos a pensar en qué es ser español, si ni siquiera sabemos si lo somos -si existe una España a la que pertenecer?
¿Alquien dijo nihonjinron? Jaja. Ese tema necesita vino y varias horas.
Por cierto, sin considerarme de un país en particular, sin tener afiliaciones aunque tenga pasaporte, España es especial. Intersección tras intersección. Desde Sima de los Huesos y Atapuerca, a los refugios en la Edad de Hielo, a la geometría geopolítica Ceuta/Gibraltar, a su geopolítica de los últimos meses... Me quito el sombrero desde muy lejos y, a la vez, entiendo a medias lo difícil que debe ser.
Justamente ese el problema (bueno, si quieres llámalo una complejidad añadida). Como no nos ponemos de acuerdo en qué es España pues imagínate con el resto.
Con lo fácil que sería imaginarnos a todos desnudos...
Más de acuerdo no puedo estar, pero es que además yo me siento cómodo en esta España fluida y desdibujada. Y como manchego (identidad sin ni siquiera una comunidad autónoma completa para ella ni una provincia única tampoco, desparramada por varias), ejemplo pasado y presente de todas nuestras mezclas (iberos, romanos, visigodos, árabes, almorávides, almohades, castellanos, emigrantes, retornados, rumanos y gente del este europeo, chinos, hispanoamericanos, marroquíes, subsaharianos y, últimamente, madrileños hartos de lo guay que es la capital en el día a día), ya digo aquí algo y claro que no estoy tampoco dispuesto a comandar la unión de las Españas. Y eso que juntó con Iniesta, José Mota es quien más nos ha unido en los últimos tiempos (ambos manchegos o casi). Por algo será...
Qué bueno. Con lo que tú dices ya me valdría: que nos importase un higo todo. No veo mejor forma de ser español o vasco o del cantón de Cartagena. En vez de estar todo el día enfadados.
Brillante. Qué buenas frases. No sé si es el efecto halo porque nos hiciste el favor de mencionar nuestro texto (mil gracias) pero estoy en completo acuerdo, y me reí mucho.
Y tal vez es sesgo de confirmación pero sospecho que España es uno de los países más particulares. Así, como superficie donde se han intersecado más líneas. Desde Atapuerca hasta las políticas exteriores del gobierno español en los últimos meses.
Sin tener vela en el entierro, me pregunto qué habría hecho yo en los zapatos del rey. Quiero pensar que, rompiendo todos los protocolos, caminaría deprisa y galante hacia el asta de la bandera. Ya arremangado el saco (que de seguro no se llama saco), procedería a por lo menos dar la finta de ayudar a subirla.
Nacho excelente articulo me ha gustado mucho. Y me ha encantado que en cierta forma siento que soy parte de esa experiencia que describes. Comparto bastante tus puntos de vistas. Que “escritorazo” !!!
Gracias!
Gracias Silvia!
Hablaba hace dos días para el podcast con Juan Carlos Boutellier, de Entre Ideogramas (qué pena que no se pueda hacer menciones en los comentarios) sobre el Nihonjinron, algo así como la teoría japonesa sobre en qué consiste ser japonés, y nos preguntábamos por qué no existe algo parecido en España. El "tema de España" en la literatura del 98 es, precisamente, el tema de España, no el tema del españolito. Se nos ocurrió que los japoneses no se preguntan qué es Japón o si pertenecen o no a esa nación -lo tienen, quizás, demasiado claro, y de ahí también el nacionalismo y xenofobia que campan a sus anchas por allí- y que en España, como las propias fronteras están en entredicho, esa segunda pregunta ni nos la planteamos. ¿Cómo vamos a pararnos a pensar en qué es ser español, si ni siquiera sabemos si lo somos -si existe una España a la que pertenecer?
¿Alquien dijo nihonjinron? Jaja. Ese tema necesita vino y varias horas.
Por cierto, sin considerarme de un país en particular, sin tener afiliaciones aunque tenga pasaporte, España es especial. Intersección tras intersección. Desde Sima de los Huesos y Atapuerca, a los refugios en la Edad de Hielo, a la geometría geopolítica Ceuta/Gibraltar, a su geopolítica de los últimos meses... Me quito el sombrero desde muy lejos y, a la vez, entiendo a medias lo difícil que debe ser.
La conexión japonesa parece fuerte en este barrio de Substack, jajaja.