Yo no me acuerdo, pero mi padre juraba que Juan Carlos I, durante el discurso de su proclamación, pronunció la palabra indiosincracia1. Así, como suena. Yo tenía diez añitos, y si la escuché así me debió parecer bien, o sea, igual de incomprensible que la buena. Ahora, con la distancia que da la distancia galáctica recorrida en el tiempo2 por un servidor y por este país, da un poco igual si lo dijo o no. Porque, aunque el emérito, entonces en su primer día en la oficina3, no se refería a nosotros, sino en general a que la gente en cada país puede hacer lo que le dé la gana (si en verdad la pronunció), convendrán conmigo en que los españoles, si tenemos algo, es indiosincracia. No es que yo sepa muy bien lo que es, pero la palabra nos pega: tenemos nuestras cosas.
Por ejemplo, leo que los dirigentes del Partido Popular han elegido votos a millones, y que plantarán cara a Pedro Sánchez con el asunto este de la financiación autonómica. Qué es eso de recibir más dinero si a cambio se pierde el jugoso relato de la igualdad de los españoles ante la ley, quebrada por un pacto ignominioso (que por cierto, en 2012 figuraba en el programa del Partido Popular para las elecciones catalanas pre-procès). Pero no quiero aburrirles con este tema, que se parece a un desafío matemático de la sección de ciencias del periódico, y en el que aún sigo buceando. Dejénme solo decirles que a) las comunidades que más euros reciben por cabeza no pactarán nada que rebaje esa cifra, b) que las peor paradas piden recibir esa misma cantidad y c) que las que más pagan porque son las más ricas quieren seguir siendo los más ricas después de apoquinar. Me parece más verosímil que Pocholo Martínez-Bordiú gane el Master Chef Celebrity que una solución razonable a este marronazo. Vascos y navarros, de nuevo abstenerse. Esto no va con ustedes.
Lo que importa es que las encuestas van bien para los de Feijóo, de modo que hay que seguir dando leña al mono con lo que haya: ¿peticionarios veinteañeros de asilo de Sudán llegados en cayuco huyendo de terrible dictadura? Zasca. ¿Peticionario de asilo septuagenario llegado en avión desde Venezuela huyendo de terrible dictadura? Zasca también. ¿Que un chiringuito de Galicia echa pestes de los madrileños? Rezasca: Sánchez está detrás. Solo hay que mantener la proa hacia el rumbo marcado, y tarde o temprano les llegará el premio de un casi seguro gobierno de coalición con VOX y, tal vez, los de las ardillas (estaría bien ver eso, pero solo un rato).
De la intención de voto a la estimación del mismo hay un mundo que, Dios me libre, estoy lejos de conocer. Para eso está Tezanos. Se trata, al parecer, de inferir qué votarán los que se niegan a contestar o dicen que no saben. Así que, si se quiere profundizar en la indiosincracia de los españoles, habrá que contentarse con la primera variable. El último sondeo de 40dB4 es bastante esclarecedor.
Para empezar, aunque en intención de voto el bloque (bueno, perdón por lo de bloque: el azucarillo) de investidura y el bloque de derechas estén básicamente empatados, el voto oculto es de un 11%. Ahí es por donde hay que rascar, y por eso 40dB le da hasta 4 puntos porcentuales de ventaja al PP en voto estimado. Son las clases altas y medias-altas y las clases medias-bajas y bajas las que con mayor intensidad prefieren no revelar la papeleta que elegirán.
Por donde se desangra la izquierda, amigos, es por abajo. No se engañen: los votantes del PP son mayoritariamente (51%) gente con abrigo Loden y/o pelo engominado, que piensan que los que no han triunfado en la vida son unos vagos. De clase alta son también el 44% de los votantes de Vox y en menor proporción, pero igualmente los más numerosos, el 41% de los aguerridos votantes de las ardillas. O sea, fachas reciclados. El éxito del bloque de derechas, y en especial de Santi y sus jinetes, o del salvaje del megáfono, reside en que su llamada al gamberrismo, su “revolución” contra el sistema, ha prendido (también) en las clases bajas, hasta el punto de que superan en intención de voto en ese segmento social (al que nadie dice pertenecer), a la suma de Sumar y Podemos, que andan por ahí manifestándose por Palestina.
Porque el PSOE no es todavía un partido de izquierda brahmánica5, aunque a veces lo parezca. Según la encuesta, todavía es el partido más votado (en términos relativos, y siempre en intención de voto) de las clases medias, y tiene un fuerte apoyo entre las clases populares, en especial en poblaciones pequeñas. Le vota también mucha gente con dinero, sobre todo en Cataluña, pero ahí ya saben que los motivos son otros. Por lo tanto, la maquinita de Pedro aguanta porque sigue siendo un partido tranversal. Sin embargo, y para su desgracia, la tostada se la están comiendo a sus compañeros de coalición, cuyo electorado principal no está compuesto por trabajadores de bajo nivel adquisitivo, como sería de esperar. sino por gente desahogada. Desahogada y woke: universitarios culturetas y bohemios urbanos (hecho especialente visible en el caso de Sumar). A estos la gente más perjudicada de la sociedad no los puede ni ver. Y de verdad que a veces se comprende6.
Hay otro componente adicional. El PSOE es, de lejos, el partido más votado entre los más jóvenes. Se lo crean o no. Pero la pujanza de Vox y el señor del megáfono en este grupo de edad es impresionante, superando con mucho al PP. Se ve que los niños pijos piensan que para qué votar al partido de papá, habiendo gente mucho más bestia y que mola más. Auque ojo, hay mucha gente mayor cabreada porque no le dejan ver los toros, las calles están llenas de homosexuales y su nieto les ha dicho que la llamen Lorena.
Así que no, no es la economía, estúpido. Es, como en toda Europa y parte del extranjero, la falta de respuestas a problemas muy concretos que la socialdemocracia no puede resolver, porque está atada de pies y manos7. Por mucho que vaya a China Pedro Sánchez no se va a traer ninguna fábrica de vuelta, ni la gente va a dejar de venir en cayuco. Ni él, ni Scholtz ni Macron ni el sursum corda. El relato que avanza, inexorable, es que esto de la democracia no sirve para mucho, y en esa ola surfean los nuevos revolucionarios, arrastrando al PP a su cuerda, porque los de Génova saben que no les queda otra si quieren gobernar8. Alguna, mientras tanto, despotrica contra el Gobierno y pide miles de millones mientras baja los impuestos y anima al personal a contratar Sanitas y mandar a los niños al concertado, porque en educación o sanidad no se piensa gastar más que lo estrictamente necesario. Y le funciona. Cerradas las piscinas, a las saneadas clases medias de Madrid lo que les preocupa es 1) la llegada de cayucos a sus urbanizaciones 2) la llegada de cayucos al colegio de sus hijos y 3) la situación en Venezuela.
Está bien que Sánchez emprenda la batalla ideológica contra esos planteamientos, y por eso va a girar cada vez más a la izquierda en su discursos, porque necesita tener algún argumento que echarse a la boca. Pero mejor estaría que hiciera algo para cambiar el estado de ánimo de la gente. Algo titánico, quiero decir. Mucho me temo que la indiosincracia global se lo impedirá.
No he podido recuperar el vídeo. Agradecería a David Broncano, ahora que Pedro Sánchez le ha puesto en RTVE a hacer el ganso, que hiciese algo útil y me lo consiguiese.
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.
Se puede leer el discurso aquí. Recomiendo kleenex para la risa o las lágrimas, según prefieran. Y para los más jóvenes, algo que no se estudia nunca porque en junio ya si eso aprieta el calor y en clase mejor no hablar del asunto: Franco fue un hombre malo.
Gauche divine, izquierda caviar, pijoprogres… lo que quieran.
Lo explica perfectamente Sergio Parra en este post. Y ojo que algunas cosas me escuecen.
Por eso y porque en España la productividad no avanza ni a tiros. Así no vamos a ningún sitio, claro. Bueno, sí: a poner cervezas a los turistas.
Por muchas velas, insisto, que Feijóo le pone a Junts para que vuelva al redil.




Vaya palabreja
Hola, hemos puesto una cita tuya a la introducción a la sátira política, en la categoría de humor del directorio: https://directorio.substack.com/p/humor-newsletters